BLOG INDEPENDIENTE DE HUMOR 100% ANTITAURINO. LA ABOLICIÓN DE LA TAUROMAQUIA ES YA UN HECHO, SÓLO ES CUESTIÓN DE AYUDARLES A CAER POR EL BARRANCO. DE TÍ DEPENDE QUE NO SE SIGAN "CELEBRANDO" MÁS FESTEJOS TAURINOS. DICEN QUE ES LA "FIESTA NACIONAL", PERO ES MENTIRA. ES LA "FIESTA" DE UNA REDUCIDA MAFIA QUE GANA MUCHO DINERO. LA TAUROMAQUIA ES UN DELITO Y LA ÚNICA PALABRA ASOCIABLE A ELLA ES ABOLICIÓN

sábado 6 de febrero de 2010

El toro que se burló de su destino

Corria el mes de septiembre de 1985 cuando sucedió una cosa curiosa. Un toro llamado Burlero acababa de salir por una puerta hacia un sucio redondel de arena. Sentada en las gradas, una masa informe esperaba expectante su muerte. Frente a él, un chulillo vestido con sus mejores galas agitaba un mantel de color fucsia llamando su atención. Burlero se abalanzó salvajemente sobre aquel tipo ridículo que burlaba sus acometidas aplaudido por un hatajo de miserables. Muy pronto pudo darse cuenta del irónico nombre con que había sido bautizado. Todo aquel sonido de clarines, los vítores, los pañuelos, todo el jolgorio vociferante que le rodeaba, era una burla a su propia existencia. Pudo comprobarlo cuando otro sujeto inenarrable, montado sobre un caballo y armado con una pica, le empezó a clavar su arma en el cuello. El lance fue muy doloroso para Burlero. Por un momento se sintió confundido. Después de la faena del picador, ya no le era tan fácil levantar la cabeza, así que lo único que veía era el mantel de color fucsia.

El chulillo continúo con su burlesco ballet durante unos cuantos minutos más. Se oyeron más aplausos, más clarines, más olés. Después aparecieron en el escenario otros afeminados. Estos venían armados con unos objetos de colores que clavaron en su lomo. El del mantel volvió de nuevo, mareando su agonía para disfrute de los presentes. Burlero atacaba a ciegas, tentando una y otra vez, esperando alcanzar alguna parte sólida de su verdugo. Era un buen razonamiento, pues el chulillo escondía bajo el mantel el arma con el que le daría muerte. Y así fue. Aquel vulgar chapero, exhibiendo nalgas de colores como si fuera un mandril, desenfundo su espada con la intención de matarle. Un momento después la clavaba en su lomo. Burlero sintió un gran dolor; no el suficiente para ignorar que su asesino estaba al alcance de sus cuernos. En una gran reacción instintiva, le endilgo una cornada que le dejo tumbado en el suelo. Allí estaba el supuesto macho, rodando como una croqueta sobre la arena, huyendo valerosamente de la muerte. Sus ayudantes, armados con sus respectivos manteles, corrieron raudos a ayudarle.
Lastima que Goya no pudiera inmortalizar ese momento sublime!!
Pero Burlero tenia su mirada fija en el chulillo. Hizo caso omiso de los capotes, se dirigió al tipo, lo atrapó en su alocada carrera, le clavó el cuerno, lo elevó ante la multitud, lo zarandeó un poco y la función acabó. Las voces, los gritos, los clarines y los olés habían cesado. Era como un gran elogio del silencio. Burlero murió aunque había sido el justo vencedor del combate. No lo sacaron en hombros, ni le dieron la vuelta al ruedo, ni las dos orejas y el rabo. No salió por la puerta grande, pero se llevó consigo a dos chulillos mas. Uno de los ayudantes murió al cabo de pocos meses, al no poder soportar “tanto dolor” por la muerte del “maestro”. Y el picador también murió, al cabo de pocos años.

Vídeo del “evento”. Vale la pena leer los comentarios que ofrece youtube debajo mismo. Ninguno de ellos siente la menor pena por la muerte de El Yiyo y todos están a favor de Burlero. Un toro que se burló de todos ellos.

martes 2 de febrero de 2010

La culpa de todo es de Walt Disney

En estos meses pasados he oído al menos en cinco ocasiones, de boca de diferentes personajes de la fauna taurina, que el actual clima antitaurino y de amor a los animales es culpa de Walt Disney. Este malvado personaje, que hizo llorar al mundo inútilmente con la muerte de de un simple ciervo, nacido en definitiva para ser cazado, es culpable de haber dotado a los animales de un disfraz humano, de haberles dado voz, sensibilidad y razonamiento, cosa que según algunos es un atributo que corresponde sólo al ser humano. (Y a veces ni eso) Otro "razonamiento" ridículo porque el arte de antropomorfizar a los animales es mucho más antiguo que Disney y, por supuesto, que la tauromaquia. Muchos animales aparecen encarnados en Dios con forma humana en muchas religiones de la antiguedad. Lewis Carroll en "Alicia en el país de las Maravillas" le dió forma humana a un conejo que llevaba un reloj de bolsillo. Esta antropomorfización de los animales puede tomar un rumbo inverso cuando nos preguntamos porque 'cerdo' o 'rata' son insultos frecuentes para catalogar al ser humano. ¿Será por qué las diferencias genéticas entre ellos son mínimas? ¿Cómo es que los experimentos clínicos destinados a la fabricación de productos farmacéuticos para humanos se realizan muchas veces con cerdos y ratas?

Esta delirante reiteración de frases hechas es un síntoma de que el mundillo taurino está dotado de un aparato ideológico que surte de consignas e ideogramas a sus adeptos para que puedan ir sembrando el mundo con ellas. La culpabilidad de Walt Disney fue expresada por un risueño señor en un programa debate de TV3, la repitió el diputado taurino del PSC David Pérez, la sopló también Tortell Boadella y fue comentada, sin el menor rubor, por el adalid catalán de los taurinos, el señor Luis Corrales. Tanta unanimidad en culpar al pobre Walt de tan horrible crimen se me antoja, o bien fruto de la casualidad, de un storming braining de esos, o bien puede que estos señores tengan el cerebro más seco que una castaña. Es muy posible que no tengan ya nada que decir, nada que objetar y nada con que defender su nadismo. El toreo es un engrudo indefendible desde cualquier punto vista imaginable, hasta el punto de que tienen que cargar contra un cadáver presuntamente criogenizado para salvar su orgullo y su prestigio. Es penoso, por dios.
Lo cierto es que, bien mirado, Walt Disney puede tener una parte de culpa en todo ello. Paradójicamente, algunas investigaciones apuntan a un posible origen español de este genial pionero de los dibujos animados. Según veo por ahí, en 1938 ganó un Oscar al mejor corto de dibujos animados con "Ferdinand, The Bull", una historia donde un toro bondadoso, a quien le gusta estar sentado en su prado oliendo las flores, decepciona a toda la cuadrilla de matarifes que le quieren lidiar. Éstos son retratados con bastante sarcasmo, como gente ridícula y miserable con tendencia a remarcar sus nalgas como signo de identidad y orgullo. Quizás estos pobres parias se refieren a eso. Ver vídeo:

viernes 29 de enero de 2010

Aventuras y desventuras de una estúpida

La señora de la foto es una conocidísima escritora de fama mundial. Su genio literario es equiparable a Gabriel García Márquez, Truman Capote, Oscar Wilde y Charlotte Brönte juntos. Su extensa obra literaria se centra en unos cuantos relatos sobre la tradición gastronómica en el mundillo taurino. Hace escasamente unos días este harapo humano quiso donar una parte de los ingresos de uno de sus "libros" a una ONG y ésta rechazó sus dineros. Despechada y desconcertada, corrió rauda a quejarse ante el señor Facebook:
... regresando del gym... rechazada mi propuesta de donación de un porcentaje de mi futuro libro sobre el Juli a una organización "benéfica", al parecer no pueden aceptar mi dinero porque no a todas las personas les gusta el toreo... ???????...
Los interrogantes finales no pueden resultar más irónicos. Tan irónicos como escribir un "libro" sobre un tipo cuya historia se puede resumir con varios folios en blanco. Tal es la grandeza del nadismo taurino. Una persona tan "intelectual", que escribe "libros", y que es capaz de llamar gym al salón de rayos UVA, no debería extrañarse que las "temáticas" de sus "libros" sean causa hoy en día de un gran rechazo social. El toreo causa tal repugnancia, que aceptar dinero procedente de las hazañas de un matavacas puede convertirse en un gran dilema moral. Es como si una organización que reparte víveres en el tercer mundo recibiera dinero y "provisiones" de Idi Amin Dadá.

La individua en cuestión goza de una extensa vida social y va de guateque en guateque, participando en todo tipo de ágapes truculentos sin que, aparte de "escribir", se le conozca ningún trabajo catalogado como tal. Incluso firma sus libros en el salón de actos de Las Ventas y en el "Círculo de Bellas Artes". Viendo las fotos de dichos eventos no resulta difícil adivinar en "qué" consiste la clave de "su éxito":
"Ahora eres mío, haré contigo lo que yo quiera…Te como la polla, es lo que más me agrada hacer, la engullo, entra toda, se sitúa con garbo entre mis dientes, te la succiono, tu respiración fuerte hace que mis intimidades se conviertan en ríos de aguas turbulentas, mamo con gula…"
Este fragmento de su "obra literaria", es una muestra autobiográfica de extraordinaria magnitud, de enorme significación gastronómica. No deja lugar a dudas sobre sus sistemas de "promoción literaria". Su última novela relata las andanzas de una fulana que conoció durante el verano a quien, con el hinchado veneno de una víbora, critica sin el menor atisbo de delicadeza. Su forma de hablar, el estilo de sus zapatos, las observaciones que hacía después de la "corrida", sus aires de grandeza... todo en ella le parece criticable. Describe incluso a la fulana como una "acosadora de toreros". Este nuevo subproducto excretado con aromas de jazmín se titula "Aventuras y desventuras de una estúpida". Es curioso que esta tipa no se percate que ella misma no está lejos de pertenecer a la misma categoría que la otra meretriz. Menuda engendra.

martes 26 de enero de 2010

El emblema de la España Negra

Artículo publicado en El País en septiembre de 1991 por el catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia de la Universidad de Barcelona, Jesús Mosterín. Sin el menor género de dudas, una explicación a la insólita supervivencia  de un ritual anacrónico como son las corridas de toros. Reproduzco de forma íntegra:

"En un país asolado por los incendios forestales, la contaminación de las aguas, la desprotección de los ecosistemas, la caza abusiva y la urbanización desmadrada, no parece que la abolición de las corridas de toros sea la más urgente de las tareas que se nos plantean a cuantos amamos la naturaleza. Sin embargo, hay problemas que conviene atajar no sólo por su gravedad sustantiva, sino por su valor emblemático. Si el enfermo acude a la consulta con un trozo de mierda en su mejilla, conviene que el médico le recomiende que empiece por lavarse la cara. 

Desde la Baja Edad Media hasta principios del siglo XVIII toda Europa era sucia, chabacana, supersticiosa y cruel. Las calles estaban llenas de excrementos; las pestes y epidemias diezmaban la población, y las matanzas, torturas y mutilaciones estaban a la orden del día. Las ejecuciones públicas y las quemas de herejes o sediciosos eran los espectáculos más populares. Aunque menos multitudinaria, también la tortura de osos, toros, perros, gallos y otros animales tenían su público soez y apasionado. Esa Europa negra dejó de serlo gracias al esfuerzo de racionalización de las ideas y suavización de las costumbres que fue la Ilustración. La España negra posterior es el resultado de haber carecido de Ilustración en nuestra historia.

El adjetivo castellano cruel viene del latín crudelis, que a su vez procede de cruor (sangre derramada). Crudelis es el sanguinario, el que hiere hasta verter sangre, o el que se complace viendo cómo la sangre brota de las heridas. En este sentido literal de la palabra, eran crueles los espectadores del circo romano, que se complacían viendo derramarse la sangre de animales y gladiadores. Su crueldad contrastaba con la sensibilidad más refinada y suave de los griegos clásicos, aficionados al atletismo y al teatro de ideas.

En la España del siglo XVII los nobles aburridos entretenían sus ocios alanceando los toros a caballo. El pueblo llano los torturaba a pie. En el Alcázar de Madrid se laceraba y acribillaba a los toros hasta que éstos, desesperados, se lanzaban por un portillo abierto al precipicio posterior, en el que caían y se estrellaban, destrozándose y saltando sus miembros y vísceras por el aire, con gran regocijo de una corte grosera que miraba y aplaudía. De todos modos -y en contra de lo que ciertos antropólogos de vía estrecha quisieran hacemos creer- la crueldad no era ni es una originalidad étnica o racial de los españoles, sino una característica común a la Europa preilustrada.

En Inglaterra, por ejemplo, las fiestas de toros no eran menos crueles que en España. Como Vicky Moore ha documentado recientemente, desde el siglo XII hasta el XVIII eran frecuentes los espectáculos de bull-baiting, en los que el toro era hostigado, acribillado, atado y mordido por perros especialmente amaestrados. Esta fiesta se celebraba en un bull-ring o plaza de toros circular, con los espectadores situados en gradas alrededor. También había bull-runnings, comparables a los encierros de San Fermín y a las torturas callejeras de toros al estilo de Coria. En Stamford (en Lincolnshire) se celebraron hasta bien entrado el siglo XIX. También eran populares las corridas de osos (bear-baitings), aunque mucho menos frecuentes que las de toros, pues los osos eran más raros, caros y difíciles de conseguir.

La actual sensibilidad de los ingleses por los animales no es ninguna virtud racial, sino el resultado de un largo proceso de aprendizaje intelectual y moral. No en vano fue Inglaterra la cuna del pensamiento ilustrado, que desde el siglo XVIII inició una reacción contra todo tipo de tortura. Como ya señalaba el gran filósofo Jeremy Bentham en su obra clásica Los principios de la moral y la legislación, los intereses de los animales son también objeto de preocupación ética y jurídica, pues la pregunta esencial no es si son capaces de hablar, sino si son capaces de sufrir. Las ideas ilustradas se fueron imponiendo poco a poco. Los espectáculos basados en la crueldad fueron prohibidos en toda Inglaterra en el siglo XIX.

A partir del siglo XVII se inició lo que Ortega y Gasset llamó la tibetización de España, es decir, el aislamiento de nuestro país de los vientos ilustrados que soplan en el resto de Europa.

No sólo seguíamos haciendo filosofía escolástica ramplona, y no participábamos en la gran aventura de la ciencia moderna, sino que tampoco la nueva sensibilidad moral hacía mella entre nosotros. En esa España sumida en el oscurantismo y la chabacanería fue extendiéndose y estilizándose la variedad plebeya (a pie) de la tortura pública de los toros, hasta dar lugar a la actual corrida, con su insultante cursilería, sus gestos amanerados y, sobre todo, su abyecta y anacrónica crueldad. Ya antes de salir del toril, el toro es sometido a todo tipo de mortificaciones en sus cuernos, ojos, piernas y testículos. A continuación, y ya en el ruedo, los picadores lo atacan con la pica hasta cortarles los músculos del cuello y destrozarlo por dentro. El inocente animal, chorreando sangre, y reventado de dolor, debe todavía someterse al lento suplicio de las banderillas. La espada del matador acaba de inundar de sangre sus pulmones. La puntilla es el único momento de piedad en todo ese esperpento sádico, atroz para el toro que lo sufre, y degradante para la embotada sensibilidad del aficionado que lo contempla.

Afortunadamente, y aunque sea con retraso, España se está incorporando ahora al carro europeo y haciendo suyos los valores de la Ilustración. Sin embargo, la España negra todavía colea, y todavía encuentra intelectuales casticistas dispuestos a jalear todo lo más cutre y cruel de la tradición carpetovetónica en nombre de un nacionalismo trasnochado y hortera, defendido con chulería numantina frente a las críticas del resto del mundo, rechazadas como presuntos atentados a nuestro sacrosanto patrimonio étnico-cultural, aunque ya vimos que la crueldad con los toros no tiene nada de específicamente hispano, y sí mucho de simplemente rancio, atrasado y anacrónico.

Ya no hay quien pare la decadencia de la España negra, aunque el cerrar filas de los castizos en su defensa pueda frenar el proceso. El debate está servido, y sólo tiene una salida racional: la abolición de esas bolsas de crueldad -en expresión de Ferrater Mora- que son las corridas de toros, y la transformación de las dehesas ganaderas en parques naturales. El municipio de Tossa de Mar ya prohibió las corridas. La Comunidad de Canarias también las ha prohibido. En el Parlamento Europeo el tema está planteado. Esperemos que sean los parlamentarios españoles los que propugnen la abolición de este emblema de la España negra. En definitiva, somos españoles los que cargamos con la vergüenza colectiva de llevar ese trozo de mierda en la cara, y somos nosotros los que más interés deberíamos tener en limpiárnoslo."

(Han pasado 19 años desde la publicación de este artículo y el "trozo de mierda" se resiste a salir de nuestra cara)

viernes 22 de enero de 2010

David Pérez: "Los mamíferos no tienen derecho a la vida"

El sr. David Pérez, diputado taurino del PSC, participó el otro día en un debate sobre  la prohibición de la tauromaquia organizado por Intereconomía. Como no podía ser de otra forma, tuvo que ir a un medio claramente ultraderechista para ir a cascar un rato y defender lo que él considera "los derechos de las minorías". El medio fue totalmente parcial, al invitar a sólo dos antitaurinas, que tuvieron que lidiar con tres toreros, dos intelectuales castizos y un infrapolítico, como es el caso del sr. Pérez. Ante la cantidad de memeces que soltó este señor, a uno ya no le extraña que la "clase política" tenga la medalla de bronce en el ranking de "preocupaciones" de los españoles en una encuesta del CIS. Atención con esta perla de la sabiduría humana:
"Los mamíferos no tienen derecho a la vida".

 Mamando, se pasa el día mamando, y los antitaurinos mientras tanto, no paran de molestar...
Naturalmente, se podrían hacer muchos chistes fáciles sobre uno de los sinónimos de la palabra "mamífero", dentro de cuya categoría se encuadran tanto el sr. Pérez como los raritos que participaron en el "show". Esta frase, digna de entrar por los anales de la Historia, no fue la última parida del sr. Pérez. Para nada. Largó a su vez un rollaco sobre "los derechos de las minorías" de una absurdez insultante para el intelecto humano. Según él, la sociedad catalana esta dividida en una minoría de antitaurinos, otra minoría de taurinos y una mayoría de ciudadanos indiferentes. Según él, la democracia se basa en la voluntad de la mayoría, pero sin aplastar los derechos de las minorías. Dijo a su vez que muchos de los que se muestran indiferentes a los toros, aunque ni siquiera les guste "la fiesta", rechazarían que se prohibieran. Por tanto, redujo a los antitaurinos promotores de la iniciativa popular a una minoría muy ruidosa que quiere aplastar los "derechos" de otra minoría.


Impresión de pantalla de su facebook: aparte de ser tonto y creído, es hanalfaveto
Vista la "teoría política" de este señor, si tanto cabe respetar "los derechos de las minorias", y dado que según él sólo el 2.80% de la sociedad catalana está a favor de la supresión de las corridas de toros ... ¿no sería cuestión de respetar el derecho de esa otra "minoría" a vivir en una sociedad donde no se celebren actos de barbarie y asesinatos en directo? ¿Acaso la minoría taurina tiene más derecho a imponer un modelo de sociedad y su indigno espectáculo subvencionado a la otra "minoría"? Si según sus palabras, el PSC es un fiel reflejo de la sociedad, donde se ven representadas en las mismas proporciones ambas minorías ... ¿por qué el PSC decide apoyar a una de ellas en detrimento de la otra? ¿Dónde está la libertad esencial como individuos de los diputados del PSC que están a favor de la prohibición de las corridas de toros? Y todavía más. Si los mamíferos no tienen derecho a la vida... ¿cabe considerar que ir a una corrida de toros es un "derecho esencial"? La tauromaquia no tiene derecho a la existencia. No hay tal "libertad" y ni siquiera se puede considerar un "derecho". De otra forma, tendríamos que comenzar a considerar seriamente que otras "minorías", como son las redes de narcotráfico, las sectas destructivas, los pederastas y los trileros de las Ramblas reivindicaran "sus derechos". Me resulta vergonzoso que este señor trabaje como representante de la ciudadanía, haciendo de abanderado de un grupúsculo que, lejos de ser una "minoría", tiene más trazas de ser un cóctel entre lobby, mafia y secta.

Por cierto... ¿dónde reparten los carnets de político?



martes 19 de enero de 2010

"Toreros sin monteras", la nueva nonegé de Ozé Tomá

Imágenes exclusivas de Ozé Tomá y Salvador Boig en una tienta celebrada en Alcantarilla de los Becerrales, tras la entrega de premios de la Taberna del Cuesquito Trompetero.

Después de agujerear unas cuantas vaquillas, Ozé y su Apoderao anunciaron la creación de una Nonegé pa difundir la curtura taurina en el mundo, con cursillos pa defenderse de los antitaurinos.

domingo 17 de enero de 2010

Progresismo taurino

En ese mundillo desvariante que es el toreo, todavía hay fisionaó que buscan una justificación ideológica para su vicio, consistente en contemplar como una trouppe de tontos se entretienen en matar a un toro, en una especie de "harte" que sólo existe en sus mentes enfermas. Algunos de ellos pertenecen a nuestra sociedad y podrían pasar por uno de nosotros. Incluso pueden llegar a alardear de ser "progresistas" (sic)
Copio de Wikipedia: Los conceptos de progresista y progresismo nacieron, en el contexto de la Revolución Liberal del siglo XIX, para designar a los partidarios de la idea de progreso, el cambio social y las transformaciones económicas, políticas e intelectuales, frente a los partidarios del mantenimiento del orden existente, tanto los reaccionarios partidarios de la vuelta al Antiguo Régimen ... El progresismo actual defiende nuevos tipos de libertades como ... la defensa de la tierra y los derechos de los animales.
La verdad es que no hay ningún progresismo en el mundo del toreo. Los toros son fruto del autismo de una parte de la sociedad española que se ha quedado como 'tibetizada' en el siglo XIX. El toreo es igual a nada partido por cero. Los taurinos son una suerte de charlatanes, genéticamente preparados para vender humo en todo momento. Por alguna desconocida razón el músculo de su lengua se mueve a mayor velocidad que la del del resto de la especie humana. Un taurino es capaz de escupir una falacia a la velocidad del rayo y continuar masticando su puro como si . Digo 'falacia' por usar un término eufemístico que no ofenda la excelsa sensibilidad de ningún torturador progresista.
Justicia, desarrollo, libertad, igualdad, progreso... el toreo encarna todo ello, sin duda

Es absolutamente delirante que un tipo que se sienta en un "tendido" a contemplar como un grupo de mamarrachos torturan y matan de forma calculada a una res se pueda otorgar a si mismo la etiqueta de progresista. Un taurino-progresista es tan imposible como un alcohólico-abstemio, un ateo-católico o una virgen-abortista. El 'progresismo' es por definición toda filosofía que hace avanzar al mundo hacia un nivel más alto de humanismo. El toreo es una 'práctica' (que no 'arte') que representa, por su tradición histórica y por su poco fondo moral, un concepto totalmente contrario a cualquier idea 'progresista'.
Ristra de listillos con el "carnet de progre" que defienden la tauromafia

Todo el repertorio de 'argumentos' de un taurino cae por su propio peso. Sólo son capaces de defenderse, cuando se agota la vía argumental, con un sentido del humor zafio y plano que apenas consigue irritar. Todavía no he escuchado ni un solo 'argumento' taurino que pueda ser calificado de racional. Perdón, sí, hay uno, y se resume en una sola letra de reciente invención:

[€] los jeuros!!!

Puestos de trabajo, subvenciones, ganaderías y cachés de las figuras del toreo. Como el Tomasín, de quien se dice que por sus mitins en la Minimental --que no corridas-- puede haber cobrado unos 400.000. Y encima se sorprenden del 'radicalismo' y 'fanatismo' de algunos antitaurinos. Yo no soy muy amigo de ir a tocar la cacerola delante de la plaza de toros con pancartas ensangrentadas y todo eso. Rechazo cualquier tipo de expresión violenta y visceral; pero comprendo que una persona, presa de la indignación que la tauromaquia provoca, pueda perder la maneras. Lo encuentro lógico y humano porque el toreo es equiparable a la pedofilia, el terrorismo, el crimen organizado y la corrupción política. Perdón: a la corrupción política no, porque toreo y corrupción política son exactamente una misma cosa. Una cosa que, como es obvio, no tiene nada que ver con el 'progresismo'.

Links:

La Comunidad » El aficionado cansado » Ni los antitaurinos son de izquierdas y progresistas, ni los aficionados a los toros somos ultraconservadores. (añadamos "juas"!)

jueves 14 de enero de 2010

La gran mentira taurina sobre las “tres plazas” de toros de Barcelona

Como es bien sabido, no hay recurso más fácil que repetir una mentira cien veces para parezca verdad. Todos hemos oído más de una vez la famosa fábula de que Barcelona era la única ciudad del mundo que contaba con tres plazas de toros. En este blog vamos a desmontar esa fábula, porque no hay nada peor que dar por hecho las cosas sin analizarlas en profundidad.

En primer lugar… ¿existieron tres plazas de toros en Barcelona? La respuesta es SI. En efecto, coincidieron en el tiempo tres edificios cuya finalidad original era la lidia de toros. Lo cual no quiere decir que funcionaran al unísono durante prolongados períodos de tiempo. Para este análisis, nos vamos a ceñir a la más estricta cronología. Una vez más nos hemos ayudado de la estupenda hemeroteca del diario barcelonés La Vanguardia para desentrañar una mentira taurina que causa vergüenza ajena con sólo oírla.

Para comenzar, hemos de remontarnos a 1834, momento en que se inaugura la plaza de toros de la Barceloneta, conocida popularmente como “El Torín”. Una Barcelona que comienza a recibir inmigración peninsular y que ha vivido sometida a los caprichos del déspota Conde de España, gobernador militar de Catalunya nombrado por el taurino Fernando VII, que ha visto sus calles sembradas de cadáveres, paseíllos de reclusos cargados de cadenas y ejecuciones en la horca de decenas de presos, descubre con algarabía ese nuevo deporte llamado tauromaquia. Los catalanes se aficionan a la nueva moda del toreo, como después se aficionarían al boxeo o al fútbol. El contexto social es el que se puede imaginar. Un barrio como la Barceloneta, estrecho, insalubre e inseguro, poblado por el proletariado más embrutecido que uno pueda imaginarse, no era quizás el mejor sitio para instalar una plaza de toros. Las corridas eran una válvula de escape para gente que vivía más allá del límite de la dignidad humana. De modo que no es extraño que un año después, en 1835, después de unos disturbios motivados por la falta de calidad del ganado que desembocaron en una indiscriminada quema de conventos, las autoridades ordenaran el cierre de la plaza durante 15 años. He ahí los inicios de la tauromaquia en Barcelona. Genial.

La plaza de toros de la Barceloneta viviría sus días como única plaza de la ciudad hasta finales del siglo XIX. Las crónicas asociadas a ella que ofrece La Vanguardia, desde la fundación del diario en 1881, están salpicadas por todo tipo de crónicas tirando a negro. Bombas alojadas por anarquistas, robos indiscriminados de carteras, multas a un torero llamado Conejito por enfrentarse a la policía, detenciones de falsificadores de moneda y un largo etc de escenas delictivas.
Esto es de lo poco que queda de la "famosísima" plaza en Internet.

Y mientras el glorioso coso de “El Torín” cubría los últimos episodios de su historia cañí, la burguesía catalana abandonaba los viejos e insalubres barrios de la Barcelona antigua. El escueto laberinto de callejas donde proliferaba la tuberculosis se había quedado pequeño. La ciudad se expandía hacia el llano con una inmensa cuadrícula de calles. El plan Cerdà vino a oxigenar una urbe malsana que vivía encajonada entre sus antiguas murallas. Todo ello coincide a su vez con la Exposición Universal de 1888, un evento que supone una gran transformación urbanística y la llegada de la primera gran oleada de inmigración peninsular.

Fruto de ese boom económico y de una creciente popularización de los toros, en 1900 se inaugura la plaza de toros de Las Arenas, situada en el nuevo y flamante Ensanche barcelonés, junto a la plaza Espanya. Justo al lado, se levanta también un enorme matadero. La construcción de esta nueva plaza no estaba motivada por un incremento del número de espectadores, sino por la necesidad de darle un relevo a la vieja plaza de la Barceloneta, ubicando la celebración de corridas de toros en un lugar más amplio y menos conflictivo. Un breve y detallado análisis de las noticias generadas por la plaza de toros de “El Torín” a partir de 1900 deja constancia de su decadencia. Entre 1900 y 1910 en “El Torín” ya sólo se celebraban de vez en cuando novilladas como la organizada en 1909 por la “Asociación de Dependientes Peluqueros”. En 1906 aparecen varias noticias relacionadas con multas y sanciones por parte de la autoridad por la baja calidad de los espectáculos y la falta de seguridad de la plaza. Incluye varias amenazas de cierre. También se habla de su uso como “almacén de balas de algodón”. Muchos artículos, notas y anuncios, se refieren a la plaza de toros de la Barceloneta como “la antigua plaza de toros”. En 1922, aparece como “almacén” del Banco Urquijo en Catalunya.
Sin embargo, el diario ABC asegura que se celebraron novilladas en 1923 (?) El mismo artículo asegura que su demolición se produjo en 1946, pero hemos encontrado una pequeña nota de 1932 en la que se refieren a unos actos celebrados en “los terrenos de la antigua plaza de toros”, lo que nos hace sospechar que mucho de lo que aseguran los medios taurinos sobre la importancia de dicha plaza es exagerado, cuando no completamente falso.

En resumen, la construcción de Las Arenas fue el acta de defunción de la antigua plaza de toros de la Barceloneta, de lo cual se deduce que durante gran parte del siglo XIX sólo existió una plaza, que fue sustituida por otra nueva al llegar el siglo XX. Hasta el definitivo arranque de la Monumental en 1916, sólo Las Arenas cumplió con su papel de plaza de toros, es decir, un lugar donde se celebraban corridas con primeros espadas, estampando grandes carteles. En la antigua plaza de la Barceloneta ya sólo se toreaban vaquillas de vez en cuando.

Y si bien la construcción de Las Arenas se realizó por el lógico y racional afán de descongestionar un espectáculo que congregaba unos 15.000 espectadores, incomprensiblemente, y sin una necesidad real, se construyó una segunda plaza en la misma calle, pero en el otro extremo de la ciudad. Una de las tesis sobre semejante derroche de taurinidad podría basarse en que la construcción de ambos cosos corrió a cargo de dos familias catalanas que tenían intereses en el mismo negocio y una fuerte competencia entre ellos. Quizás la clave a este enigma esté en este artículo publicado en La Vanguardia en 1999:
Cuando en 1914 nace, en el otro extremo de la Gran Via, la plaza Monumental, poco podía imaginar las Arenas que a partir de entonces se vería superada. En 1927, Pedro Balañá —mandamás de la Monumental— arrendó las Arenas a la familia Marsans con el fin de evitar competencias. Y desde entonces su deterioro fue irreversible.
En efecto, la familia Marsans, después de fracasar con los toros, probó suerte organizando viajes.
Las Arenas, futuro centro comercial.

A partir de que la familia Balañá se hace con el control de Las Arenas en 1927, el recinto comienza a utilizarse para todo tipo de espectáculos. En la década de los años 20, por ejemplo, se convierte en frecuente escenario de combates de boxeo. Durante cincuenta años, las Arenas acabarían alojando de todo, menos corridas de toros. Circos, espectáculos infantiles, festivales a caballo de la Guardia Urbana y grandes conciertos de rock fueron su principal finalidad. Wikipedia asegura que la última corrida que se celebró en Las Arenas fue en 1977. Lo que se celebró el 9 de junio de 1977 fue una novillada a la que asistieron 4 gatos. Y tampoco fue “la última”. El día 23 de ese mismo mes se hizo una “verbena” con fuegos artificiales y un numerito de toreros cómicos. "Otra gran corrida de toros". Después de eso, se hizo el silencio. Mejor dicho: se hizo la música.
Esto si que es arte.

En resumen, queda claro que a lo largo de su historia, la tauromaquia sólo contó con una plaza de toros en activo en Barcelona, pero no siempre fue la misma. Como hemos podido ver, el mito de las tres plazas de toros de Barcelona es como el cuento de los tres cerditos pero en versión taurina. Un nuevo argumento de pacotilla que repiten todos mecánicamente intentando demostrar de forma fatua el carácter taurino de una ciudad en la que desde hace 40 años sólo funciona una única plaza de aire geriátrico, gracias a las exhibiciones dirigidas a los turistas. Se puede dar por hecho que entre 1914 y 1946? hubo tres plazas de toros en Barcelona, pero lo que también se puede dar por hecho es que en ningún momento hubo siquiera dos que funcionaran al unísono y a pleno rendimiento.

Como siempre, se agradecerán textos y enlaces sobre estas informaciones. Habrá premio para el que pueda desvelar las siguientes incógnitas: ¿Cuándo se demolió realmente la plaza de toros de la Barceloneta? ¿Hasta que año estuvo funcionando realmente como plaza de toros? ¿Qué ocurrió después de que en 1927 la familia Balaña arrendara Las Arenas para quedarse con el monopolio taurino en Barcelona? ¿Cuándo dejó de funcionar realmente esa plaza?

domingo 10 de enero de 2010

Madrid es también independentista

Yo no sé donde va a ir a parar España. Después de que los independentistas catalanes hayan atacado ferozmente la fiesta nacional, por lo de representar lo más casto y puro de lo español, ahora resulta que se han desplazado en manifestación hasta la Puerta del Sol. Al menos eso se deduce de los resultados que hasta el momento refleja la iniciativa Yotampoco.org, que aboga por cerrarle el grifo de las subvenciones a la tauromafia. Eso de ir pagando "festejos" a cargo de los dineros públicos, por lo que parece, tampoco es del agrado de muchos madrileños. A lo peor es que se han vuelto tan garrapos como los catalanufos, vete a saber.
Estos son los resultados extraídos con impresión de pantalla de la página hace dos días. La iniciativa no ha tenido aún un gran respaldo, pero el dato estadístico es reseñable. Desde que comenzó esta campaña, Madrid ha estado siempre por delante de Barcelona. Esto es, sin duda, una demostración de que Madrid está llena de independentistas. Hay mucha gente que quiere la independencia. La independencia de Jozé Tomá, el Juli, el Cid y de todos sus apoderados, familiares y amigos. Hay mucha gente en Madrid que aborrece la supuesta "fiesta nacional", lo que nos hace sospechar que es una estrategia del nacionalismo madrileño para separarse de España (juas!)

Rogamos a todos los lectores de este blog se adhieran a esta campaña:

Yo yampoco quiero subvencionar la tauromaquia

martes 5 de enero de 2010

Entrevista con el gestor de la Monumental

Intereconomía entrevistó en la madrugada del sábado a Antonio Matilla, actual gestor de la Monumental, después de que el grupo Balaña abandonara el nogocio hace tres años. La entrevista, en general aburrida y sin sustancia, como todo cuanto rodea a la "fiesta", incidió en tres aspectos que considero importantes.
  1. Que los propios medios taurinos reconocen que la Monumental sólo se llena o "medio llena" con "público de fuera".
  2. Que el aforo de la Monumental no es de 20.000 localidades como aseguraron triunfalmente los medios taurinos, tan amigos de la inflamación, sino tan sólo de 17.000. Asimismo recalcan que entre los aborígenes barceloneses de la actualidad no hay ningún tipo de "afición".
  3. Que desde que prohibieron la entrada a los menores de 14 años se han quedado sin "cantera" con la que renovar la plantilla. Sin niños que se "enganchen" a esto, resulta muy difíci continuar con esta bonita tradición.
En otra entrevista asegura que el president "Montilla es un buen aficionado" y espera verle en la plaza como el año pasado. Yo espero verle en la oposición como en años pasados. Os hemos preparado un video con las declaraciones exclusivas de Matilla.

video