
Fernando
Sánchez Dragó es un señorito al que le bastan
"59 Segundos" en
TVE para dinamitar su ya escasa reputación como "intelectual". El proyecto de ley para prohibir las corridas de toros en
Catalunya ha dejado en fuera de juego a los taurinos. Ahora mismo parecen dispuestos a echar mano de la muleta, con todo un surtido de argumentos risibles. El "intelectual" y "filósofo"
Sánchez-Dragó,
destacado militante taurino, lanzó un primer pase a la audiencia afirmando que
el toro es el único animal que se crece ante el castigo y que en la plaza no segrega las hormonas del dolor, sino las del placer. Tanto dárselas de
cultos y
leídos y resulta que repiten cómo
loritos los más manoseados argumentos. La
fábula de las betaendorfinas se ha convertido para ellos en un burladero recurrente. Qué falta de
hombría y de
casta. ¿Esto es todo cuanto pueden aportar los
intelectuales del mundo taurino? ¿Van a estar toda la vida repitiendo el mismo soniquete? ¿Cuánto tiempo vamos a estar oyendo
sofismas, falacias y
palabrería barata? ¿Dónde está la lógica del mundo taurino? Según algunos, no es posible explicar la estética de la lidia. No hay argumentos racionales para explicar la "fiesta".
No es posible hablar de toros sin ser un hombre "que entiende". Otra
contradicción más, puesto que los toros son un "rito", una "fe", un "don", una "
sensibilidad", en suma, no tienen un discurso y una explicación racional. Luego no se puede entender algo que no puede ser traducido al
cristiano. Usando las palabras de
Múgica, "
o se cree o no se cree", pero no hay forma de explicar la lidia. En resumen, estamos ante un acto de barbarie y tortura, disfrazado de arte, que no tiene defensas racionales, sólo la percepción subjetiva de los aficionados. El "
placer estético" del que hablaba el
excretor Álber Vázquez, basado fundamentalmente en la farsa arrogante del
"paquete" torero, es su único referente
civilizado. El toreo, pues, es una mentira, un engaño, una ilusión, una alucinación, un espejismo... Es la
NADA MÁS ABSOLUTA. Intentar
justificarlo con
enforfinas y
corticoides es sin duda patético.
Pero para explicar lo
inexplicable, o
encharcarlo aún más, el señor
Sánchez-Dragó se largó dos rollos infumables. Fue realmente listo, y a la vez cobarde, como viene siendo habitual en los taurinos. No entró al trapo en ningún momento. Es una tendencia taurina muy curiosa. Nunca quieren ocupar el lugar del toro. ¿Por qué será? Entró en el ruedo dispuesto a invertir los roles y sentar en el banquillo de los acusados, no a las corridas de toros, que son el objeto puesto en cuestión, sino a
una iniciativa de ley promovida por la sociedad civil. Es una bonita manera de entender la democracia y los derechos civiles la que tiene este sujeto. Según él, la
ILP catalana es un
liberticidio.
Y por si no bastaba con las "hormonas del placer", los "liberticidios" y con hacerse pasar por un clon de San Francisco de Asís, le quiso endilgar a la audiencia un panfleto sobre los principios de la revolución americana. Derecho civil, libertades individuales, leyes y tradiciones. Ni más ni menos que la obra del "libertario" Jefferson.
Sánchez-Dragó y un coleguita en los tiempos del "Atenero Libertario"Según él, hubo dos modelos revolucionarios surgidos en el siglo
XVIII: el americano y el francés. El primero se basa en las libertades civiles y tiene como base el respeto al individuo. El segundo, en cambio, instituyó la
predominancia del Estado sobre el individuo, dando pie a la gestación de un sinfín de experiencias totalitarias:
estalinismo,
nazismo,
maoísmo... ¿y el
franquismo...? Vaya, ¿ese lo mencionó? El caso es que el modelo americano -siempre según
SD- se basa en la tolerancia y en la ley no-escrita, mientras que el francés se basa en reglamentar y prohibir. De ahí que (en consecuencia) la
ILP catalana es lo mismo que el
estalinismo. Es de una claridad meridiana.
Paradójicamente, durante la revolución americana, formaba parte de los usos y costumbres de los ciudadanos y de sus libertades individuales, esclavizar a seres humanos y hacerlos trabajar de sol a sol en campos de algodón. Era una bonita tradición que se venia practicando desde hacia siglos. Sin embargo, el liberalismo americano legisló para prohibir dicha tradición y eso desembocó en una guerra civil. Lo que descubre uno. ¡¡¡Abraham Lincoln era un francés estalinista!!!
Mira que prohibir las corridas de esclavos, con lo bonitas que eranSi tan tolerante es el modelo norteamericano, ¿cómo es que la corrida de toros que se celebró en Las Vegas se tuvo que hacer
enganchando las banderillas con velcro? ¿Cómo es que ningún país civilizado, de los que están en
primera división, muchos de ellos inspirados en los mismos principios liberales, no permitirían jamás la "celebración" de una corrida de toros? Curioso es constatar que en la
malvada Francia jacobina, cuna según
SD del "
estalinismo",
SÍ se celebran corridas de toros, mientras que en los
bondadosos USA liberales eso es
completamente imposible. ¿De qué coño está hablando este
friki?
Al igual que
Jimenez Losantos,
Enrique Múgica,
Albert Boadella, Fernando Savater y otros tantos
mushashos que van de
cultos heterodoxos,
Sánchez Dragó es un intelectual de pega que, cual estrella fugaz, cubrió su espectro
del rojo al amarillo, llegando en tiempos de
Ánsar I de España a las posiciones "liberales" que tan buen margen de beneficios, tanto netos como ideológicos, le han proporcionado a muchos
ex-rojelios descastados. Estos tipejos no defienden los principios liberales, sólo defienden su derecho a llenarse el bolsillo. No quieren un Estado
reglamentador que merme sus ingresos con impuestos, pero llaman al Estado a gritos cuando se trata de reglamentar lo que a ellos les interesa. El liberalismo -el verdadero- es una doctrina tan respetable como cualquier otra, y esta pandilla de tontos no han hecho más que ensuciar su nombre colgándose la etiqueta en la
solapa. Intentar sacar alguna conclusión lúcida del discurso de
Sánchez-Dragó es como intentar sacar vino de una castaña.
Triste es torear, pero más triste es
Sánchez-Dragó.